Cerro del Hierro

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Otras rapaces


El Águila pescadora Pandion haliaetus es una rapaz que en invierno frecuenta los embalses de la sierra norte. También la podemos observar en migración, cuando van o vienen de sus cuarteles africanos. Como su nombre indica es una excelente pescadora, dotada de unas garras con uñas afiladísimas y con unas excrecencias en los dedos, que le permiten asír con seguridad tan resbaladizas presas. En vuelo se aprecia sus alas largas y corta cola que puede recordar a una gaviota. Catalogada como en Peligro crítico, parece ser que sólo cría en los dos archipiélagos.
Actualmente se lleva a cabo un programa de reintroducción en Huelva y Cádiz, con ejemplares traídos desde Alemania.
Una de nuestras mas bellas rapaces es el Elanio azul Elanus caeruleus. Su plumaje blanco, gris pizarra y negro lo hacen inconfundible. Su tamaño es similar al del Cernícalo, y como éste, se cierne frecuentemente durante los vuelos de caza. Una característica de esta especie son sus hábitos crepusculares. Aunque es una especie con escasos efectivos en la península, se ha constatado la nidificación en nuestra sierra. A veces puede reproducirse en otoño. Es una rapaz en expansión que ha pasado de ser un raro nidificante hace unas pocas décadas, a una especie que lo hace en casi la totalidad de la franja occidental de la península, y que ha sido avistado en muchos puntos al este del centro peninsular.
El Águila culebrera Circaetus gallicus es un ave de mediano tamaño, pudiendo alcanzar los 180 cm de envergadura. Los machos son sensiblemente menores que sus consortes. A "grosso modo" se podría decir que el plumaje dorsal es pardo grisáceo, y las partes ventrales son blancas, normalmente con motas oscuras, aunque a veces se ven ejemplares inmaculados de una insuperable belleza. Sus grandes ojos de color naranja están frontalizados para ayudarles en la detección de sus presas habituales: las culebras. Sus patas, de color blancuzco, poseen unas fuertes uñas, para capturarlas. Tras abatirlas, comienzan a deglutirlas por la cabeza, siendo capaces de tragar ofidios de una longitud a su propia envergadura. Podemos contemplar a esta preciosa rapaz desde el mes de febrero, cuando el sol empieza a calentar, haciendo salir de sus refugios a los primeros reptiles. Témpera sobre cartón